Contenido del libro
La Vida le sonríe a Boca en la década del Treinta.
1931 marca el comienzo de la era rentada del fútbol argentino, cuando el fútbol pasó a ser un trabajo y los futbolistas comenzaron a percibir sueldos. Boca enlaza el Amateurismo y el profesionalismo con el bicampeonato de 1930–1931.
La frutilla del postre de la doble conquista es la vuelta olímpica en la cancha de River de Alvear y Tagle, en las fronteras de Recoleta y Palermo, el 6 de enero de 1932, en una jornada de agobiante calor, con una goleada y un baile inolvidables ante el rival eterno.
Otra doble conquista llegaría a la Ribera en 1934 y 1935, cuando floreció uno de los grandes Boca campeones de la historia, que el autor bautiza como “la Aplanadora de La Boca”, un equipo sólido, contundente y lujoso, a la medida de Boca Juniors.
En los últimos años de la década, el club se embarca en uno de los proyectos más ambiciosos de su historia: la construcción del estadio de cemento –la Bombonera–, en el mismo sitio donde tenía la cancha de tablones desde 1924.
El año de su estreno –1940– no sólo que la mantuvo invicta durante todo el año, sino que no paró hasta ser Campeón, coronando la campaña con una goleada y una actuación de ensueño ante Independiente, el campeón de los dos años anteriores.
